A veces me abruma lo poco que elegimos frente a lo inmenso que dejamos de fondo. Quizás por eso siempre termino eligiendo más de lo que puedo. Empiezo a ver como todas las elecciones pasadas se alinean como mojones en una ruta, hitos de mi historia, y confluyen en el rumbo que hoy elijo. Puedo decir, y son estas las primeras veces que lo hago, que mañana lo reelegiré, aún más profundamente. Y pasado mañana. Y... bueno, la semana que viene veremos.
Entre tantos "sí" que he dicho, comienzo a aprender la importancia de poder decir, a veces, "no". Un "no" que no sea de esos mudos, implícitos, esos que conforman la amalgama indiscriminada bajo los "sí" que se iluminan en nuestras decisiones. Algunos "no" dichos a viva voz: hoy no puedo, no quiero, no me sale.
Porque no, todo no se puede. Y creo que tampoco querría que se pudiese. Saber decir que no es también valorar el decir SÍ.
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